El paisaje se resiste a una única lectura. El color existe en separación — franjas de rojo, ocre y depósito mineral, cambiantes bajo la luz que se mueve. A medida que la luz se desplaza, la superficie parece aplanarse y ahondarse a la vez. El contorno es difícil de fijar.

Los bordes están presentes pero no se sostienen. Lo que parece definido en un momento se suaviza en otro. La imagen no puede resolverse en una sola forma.
Nada ha sido alterado. Las condiciones quedan registradas tal como eran.